sábado, 14 de noviembre de 2009

Lo infalible

Yo muero extrañamente... No me mata la Vida,

no me mata la Muerte, no me mata el Amor;

muero de un pensamiento mudo como una herida.

¿No habéis sentido nunca el extraño dolor

de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida

devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?

¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida

que os abrasaba enteros y no daba fulgor...?

¡Cumbre de los Martirios....! ¡Llevar eternamente,

desgarradora y árida, la trágica simiente

clavadaen las entrañas como un diente feroz...!

Pero arrancala un día en una flor que abriera

milagrosa, inviolable... ¡Ah, más grande no fuera

tener entre las manos la cabeza de Dios!

Delmira Agustíni

soneto

Que otras veces amé,negar no puedo,
pero entonces Amor tomó conmigo
la espada negra, como diestro amigo
señalando los golpes en el miedo.

Mas esta vez que batallando quedo,
blanca la espada y cierto el enemigo.
no os espantéis que llore su castigo,
pues al pasado amor amando excedo.

Cuando con armas falsas esgrimía,
de las heridas truje en el vestido
-sin tocarme en el pecho- las señales;
mas en el alma ya, Lucinda mia,
donde mortales en dolor han sido
y en el remedio heridas inmortales.